Disfonía Infantil

02-05-18 Ma. Trinidad Rivera 0 comentario

                                                

En primera instancia, es importante considerar la diferencia entre una disfonía aguda y una disfonía crónica.

La disfonía aguda es la pérdida relativa de voz asociada a un episodio agudo, como un proceso infeccioso, viral u/o bacterial, es decir, algún resfrío.

La disfonía crónica es la pérdida relativa de voz que se prolonga en el tiempo, y es por causa funcional, orgánica y/o congénita. Una disfonía aguda puede convertirse en crónica si es que no hay ninguna prevención en conductas fonotraumáticas de uso excesivo de la voz y de abuso vocal.

Frente a una disfonía prolongada de más de 2 semanas de duración es importante acudir al  Médico Otorrinolaringólogo (ORL) Infantil, que tenga habilidades con los niños para realizar los exámenes correspondientes y llegar a un diagnóstico certero.

Las patologías más frecuente en niños son:

  • Nódulos Vocales: 50% de las patologías crónicas de niños en edad preescolar y escolar. Asociado al uso de la voz inadecuado, que genera un daño estructural en las cuerdas vocales. Se pueden observar en cada cuerda vocal un cuerpo calloso. Desaparecen con terapia fonoaudiológica.           
  • Quiste Submucoso: Suele confundirse con Nódulos Vocales, pues es unilateral, pero se genera una lesión de contragolpe en la otra cuerda vocal. Puede ser de origen congénito u adquirido. Son resistentes al tratamiento.
  • DMT o fonotrauma en desarrollo: Se produce por conductas fonotraumáticas de tensión e hiperfunción (gritar, hablar fuerte, hablar excesivamente, imitar voces). No se produce daño estructural de las cuerdas vocales. Requiere de terapia fonoaudiológica para mejorar el uso de la voz.

                                          

  • Alteraciones estructurales mínimas (AEM): Estas patologías son congénitas. Es importante actuar prontamente frente a estas patologías. Si el niño nace ronco es fundamental la evaluación oportuna de un médico ORL infantil para posteriormente abordar fonoaudiológicamente esa patología y lograr la mayor funcionalidad posible desde pequeño.  La AEM  más común es el Sulcus Vocalis, que se caracteriza por una hendidura o bolsa en el borde libre de las  cuerdas vocales, que hace que la voz se perciba ronca, soplada y, dependiendo si hay conductas fonotraumáticas, se puede percibir bitonalidad. Puede ser el precursor de disfonías frecuentes en la infancia y luego, en la adultez si no se trata oportunamente.

Es importante que los profesionales a cargo del niño/a frente a una disfonía, es decir  ORL y Fonoaudiólogo, tengan habilidades para abordar adecuadamente al niño/a.



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